lunes, 27 de mayo de 2013

Murió el filósofo ensayista y político José María Pérez Gay, murió un gran hombre. A él lo recuerdo como maestro de la licenciatura que cursé en el ITAM, me acerco en una serie de cursos a Hegel y a Habermas en una época en que no se le conocía en México, por eso y a pesar de que lo están refiriendo en las noticias como un hombre de izquierda, quizá por su cercanía a López Obrador, creo que no se le hace justicia con esta etiqueta, nunca fue, al menos durante este periodo, amante del pensamiento marxista y recuerdo sus confrontaciones constantes con un maestro argentino –José Luis Prego-- que se encargaba de darnos marxismo, por lo que su izquierdismo estaba más cerca de la socialdemocracia alemana que de la izquierda semi-ortodoxa mexicana.
Como maestro mi mejor recuerdo es el respeto que me tuvo como alumno, a pesar de mi forma muy particular de ser como estudiante. Fue respetado y admirado por todos aquellos que compartimos sus cátedras y después fuimos lectores asiduos de sus libros. Un recuerdo muy especial para él en nuestros corazones y en nuestro pensamiento al que supo influir decisivamente desde una perspectiva crítica que nos permitió ver el mundo desde una óptica que superaba la postura reduccionista de la izquierda de la época, a la que confieso pertenecí y de la cual me alejé gracias a su influencia.
Siempre recordado por alumnos y amigos, descanse en paz, se lo merece.

martes, 9 de abril de 2013


El problema educativo en México: sus orígenes

Armando Peraza Guzmán

Hablar de reformas y contrarreforma encubre más una solución política y no ofrece muchas alternativas de solución a la problemática educativa actual que es desastrosa. Estoy de acuerdo que el problema fundamental no son los maestros, aunque sí son el cabo más visible y el último eslabón en la cadena de fracasos en lo educativo. Sin embargo y a pesar de que las evaluaciones son fundamentales para obtener información sobre la situación del magisterio, lo realmente importante es el uso que se le dé a las mismas y es ahí donde entra lo político y donde generalmente se toman malas decisiones que no redundan en beneficio de los niños de México.
Habría que despolitizar el sistema educativo, esa es la reforma fundamental que se requiere, el cómo hacerlo es sobre lo que tenemos que reflexionar y entender que la vía no es la descentralización tal y como se llevó a cabo, ya que la misma es un fracaso que se debe revertir y es un peligro mayor si se extiende al municipio, como lo demuestran las experiencias de América Latina. Lo fundamental es crear una serie de agencias que adelgacen a la SEP repartiendo sus funciones y haciéndolas trabajar por metas desde el modelo de organismos autónomos nacionales para revertir la nefasta influencia de los caciques regionales llamados gobernadores que tanto mal le están haciendo a nuestra educación.

Una reforma en lo educativo, que no educativa, que no retome el control de lo educativo por parte del Estado es lo que se necesita, ya que al retomar el Estado el control de lo educativo como sucedió con la última reforma constitucional en la materia y con la caída de la “Maestra Gordillo”, lo único que pasó, es que se revivió el viejo modelo de control corporativo en beneficio del partido en el poder, se revivió y modernizó el viejo pacto clientelar y se regresó al espacio de las simulaciones que han perpetuado la pobreza y la marginación en nuestro país.

En el país tenemos un grave problema en lo educativo causado por la herencia clientelar que pauperizó el sistema al desviarlo de sus fines originales. Desde Vasconcelos el sistema educativo se oriento a la educación del pueblo mexicano, a la ampliación de su cultura como una vía de emancipación y de combate a la pobreza que se extendió al campo y a las zonas indígenas vía las misiones culturales y posteriormente el proyecto de educación rural.

Este “digno” fin de lo educativo por parte del Estado, inició su rompimiento en forma temprana ya desde el cardenismo, donde la función adoctrinadora en favor de un Estado justo, revolucionario y socialista se configura mediante el “Nacionalismo Revolucionario” una especie de religión estatal igual de oscurantista que la que había sido rechazada por el laicismo educativo desde la época de Juárez. Con Alemán se logró cooptar el movimiento sindical hasta entonces autónomo con la llegada del Ingeniero Robles Martínez a  la cabeza del SNTE –el primer cacique de este organismo de tres que habría de tener hasta la fecha--, que habría de estructurar y validar ya en una forma completa y compleja la utilidad del sistema educativo, más como un órgano emergente de formación para el trabajo en la una nueva y naciente industria, que en una educación liberadora, tal y como la concibió Vasconcelos, modelo que no estaba necesariamente en contra de lo laboral, pero si saboteaba el control que buscaba perfeccionar desde el Estado el sistema clientelar que se estaba construyendo velozmente y que requería de una masa obrera dócil con los mínimos educativos para incorporarse al crecimiento de México desde una óptica de dependencia y explotación intensiva, por lo que la educación se adaptó a este proyecto y al llamado en lo económico “Milagro Mexicano”, que nos trajo la época de mayor crecimiento económico junto a una acumulación originaria de capitales, pero que no estuvo acorde con mayores niveles de justicia social para la gran mayoría de la población.

Echeverría habría de darle la puntilla al proyecto vasconcelista en lo poco que quedaba de él, que era la figura del maestro, el que se profesionalizaba desde una formación de corte estamental que le estaba dando poco a poco una identidad propia a la profesión, similar a la que tenía la del médico o el abogado, desde la familia, con imaginarios que a la larga acabarían de configurar a la carrera magisterial como una profesión heredada de padres a hijos y con sus respectivos códigos de conducta propios de una fuerte y pujante clase media que estaba ya impregnándose de una moral burguesa basada en principios culturales que hacían del trabajo una forma de superación y de la honestidad una forma de vida que todavía se puede observar en las películas de la época.

El Presidente Echeverría modernizó a su vez el modelo clientelar del alemanismo, al incorporar a las masas a él, así solucionó el fracaso cada vez mayor del modelo económico de crecimiento que ya estaba en crisis y que era incapaz de canalizar el deseo de empleo de la nueva juventud mexicana que tenía por ese entonces un índice de crecimiento impresionante y que requería de espacios económicos para darles empleo que no estaba proporcionando la industria, la que merced al modelo del “Nacionalismo Mexicano”, se había topado con los límites que un sistema de privilegios y corrupción puede ofrecer, donde el enriquecimiento era más una cuestión de acuerdos con el Estado, que de productividad y competitividad.

La masificación del magisterio requirió de un relevo en lo sindical, ya que el viejo líder respondía a otras necesidades más de corte empresarial –se volvió un empresario exitoso vinculado desde la dirección SNTE y de BANOBRAS (12 años) a los grupos empresariales más poderosos del país— que a la visión “popular” que se le quería inyectar a nuevo proyecto de país y es aquí donde toma el relevo Jonguitud quien rompe la estructura de crecimiento paulatino del magisterio y transforma a la SEP en complicidad con el SNTE en la agencia de empleos más grande del país incorporando a las masas desde unas escuelas normales que también se masificaron y pasaron de formar profesionistas a dar títulos en forma industrial sin los mínimos sistemas de control académico, la profesión se volvió una patente de corso adecuada más al bienestar económico de este nuevo magisterio que a sus fines originales.

Es en este momento cuando se inicia el rompimiento del sistema educativo con el proyecto de crecimiento económico que de por sí ya estaba en crisis, retomar posteriormente un crecimiento sostenido requeriría de un cambio de rumbo, no sólo en lo económico, también en lo educativo, ese papel se lo dejaría al último gran modernizador del “Sistema Político Mexicano” heredado de la revolución, Carlos Salinas de Gortari, que llevó a cabo una serie de reformas económicas cuya máxima expresión es el TLC, que requirieron a su vez de profundos cambios en la orientación educativa, cambios que el ya también viejo líder magisterial no podía ofrecer, esos fueron los tiempos del encumbramiento de Elba Esther Gordillo al frente del SNTE, la tercer cacique histórica del sindicato magisterial y la última hasta la fecha.                 

lunes, 8 de abril de 2013


Una reforma educativa fallida; entre la cultura del maestro y el uso político del magisterio.
 Armando Peraza Guzmán.
Actualmente se ha desatado una condena social desde diversos ámbitos contra el magisterio. En el fondo está la actitud beligerante de amplios sectores magisteriales sobre todo en Estados como Oaxaca, Michoacán y Guerrero,  que rechazan de plano todo tipo de evaluación y menos aun aceptan que su plaza dependa de las que lleve a cabo el Estado sobre su persona y los resultados de su docencia.

Otro factor es la percepción de corrupción que desde la figura de los líderes sindicales –encarnando en la maestra, sus afines y sucesores después de su caída— representa en el imaginario popular un espacio orientado al robo, la impunidad y el enriquecimiento ilícito, que se traslapa con la persona del maestro en lo particular, por los muchos vicios que se han generado desde las escuelas, fruto de un proceso de complicidad corruptora ya establecida entre el maestro, su sindicato y las autoridades educativas en cada Estado.

Uno más lo tenemos en las evaluaciones constantes, tanto de corte internacional como nacional que siguen ofreciendo resultados desalentadores y no muestran avances a pesar de las reformas educativas ya en proceso, tenemos también las evaluaciones recientes de los profesores que han mostrado una cara muy poco favorable al magisterio, exhibiendo sus deficiencias y limitaciones y de paso, las deficiencias del modelo normalista de formación de docentes a la luz, sobre todo, de los problemas hecho públicos con las normales rurales.
 
En verdad que la condena social y el clamor que pide se haga algo al respecto se ha vuelto nacional desde el punto de vista de amplios sectores intelectuales y empresariales, los cuales están marcados por el recuerdo de la corrupción imperante bajo la dirección sindical de la profesora Elba Esther Gordillo, que usufructuó en forma privada y privilegiada los recursos del SNTE, enriqueciéndose desmesuradamente y fortaleciéndose políticamente al favorecer a un grupo cercano --no solamente de maestros--, quedando incluidos: legisladores gobernadores y hasta presidentes que la utilizaron y fueron utilizados en una vergonzante relación que cada vez se hacía más insostenible y que le costó caro al menos a un partido político, el PAN.

Las evaluaciones internacionales –PISA--, películas como “De panzazo” y la propia belicosidad de la líder sindical y sus alianzas con las cúpulas del poder que se han hecho públicas, dada la realidad cada vez mayor de una opinión pública independiente, han reforzado la visión de una catástrofe educativa que no puede mantenerse pues cada vez tendrá un costo político mayor para el partido en el poder.

Lo lamentable de esta confrontación es que no debería tener razón de ser. Un adecuado liderazgo estaría llevado de la mano con un diálogo permanente con los legisladores donde la sociedad civil, los empresarios, el sindicato y el gobierno participaran en forma conjunta para definir el futuro de la educación en México, pero sobre todo, para hacer las reformas necesarias al sistema educativo que tanto necesita el país.

El magisterio una vez más está ausente en la discusión de las reformas, porque los legisladores que debían representarlos y que realmente representaban a la maestra en sus turbias negociaciones de funesto recuerdo, ante su caída , se han re-alineado, volteando sumisos ante el poder del Estado y del Presidente en turno, no representando realmente al magisterio en este proceso de negociaciones, lo que es realmente lamentable, ya que unas reformas sin la participación del sector magisterial como interlocutor válido  sólo puede tener dos salidas: la confrontación nacional in crecendo, o la realineación del SNTE dentro del Estado como un organismo corporativo similar a lo que fue durante el salinismo y antes, lo que es más probable.

Las reformas tal y como están planteadas, buscan más un efecto mediático por parte de los partidos que un resultado real en el ámbito educativo, lo he repetido muchas veces, mientras no se despolitice el Sistema Educativo Mexicano la debacle del mismo no tiene solución a corto plazo, las reformas irán y vendrán y siempre habrá chivos expiatorios –no los verdaderos culpables-- que respondan ante el imaginario popular de esta catástrofe, ahora le toca el turno al magisterio.

Recuperar la rectoría del Estado en lo educativo no es ni con mucho la solución y menos ante un Estado con vocación corporativa y clientelar. Se requiere precisamente lo contrario, hay que recordar que fue la rectoría del Estado la que entregó el sector educativo a las mafias sindicales del magisterio y que fue desde el Estado, donde se fortalecieron hasta llegar a desafiarlo. Pero recordemos, la educación ya era un desastre desde que Echeverría la usó como medio de control social rompiendo con lo que quedaba del vasconcelismo, que si bien no era mucho, todavía daba la lucha desde los propios maestros que con entereza acudían a las aulas para reafirmar su vocación a pesar del proceso de entrega que ya sufría en SNTE desde Robles Martínez, el  primero de los tres grandes caciques sindicales que ha tenido este sindicato y que, recordemos, fue durante doce años líder del SNTE y director de BANOBRAS, banco estatal desde el que edificó un imperio económico junto a apellidos como los Alemán y los O´Farril.

Entonces, recuperar la rectoría del Estado sólo entregaría de nuevo el magisterio a los intereses políticos del partido en turno en el poder y por esa vía ya no debe ser posible circular, se requiere despolitizar el Sistema Educativo Mexicano y para eso, se requiere no aumentar el ya muy desgastado proceso de descentralización que además ha fracasado en México y lamentablemente también en América Latina en su conjunto, desde Chile a Argentina, donde ya se llevaron a cabo las reformas y evaluaciones de maestros similares a las que se están preparando para México  y que no han impactado en los niveles educativos de las grandes mayorías nacionales, como demuestran sus propias autoevaluaciones. Sigue el sector educativo de esos países, después de las reformas, beneficiando a pequeños sectores de clase media, igual que antes.

Sin embargo, es necesario descentralizar, no centralizar, como lo indican las nuevas negociaciones que quieren sacar a los Estados de la República de las negociaciones salariales con el SNTE en los Estados, esto no llevaría más que a fortalecer el poder del nuevo Secretario General del SNTE un líder que le venga bien al Presidente el turno y que no beneficiaría a la educación en nada, ya que sólo vitalizaría la dependencia sindical del magisterio volviéndolo rehén de su cúpula, una vez más al servicio del partido en cada elección.
La tentación del uso electoral del SNTE desde una óptica institucional de corte orgánico --en lenguaje gramciano--, es una tentación a la que creo que se le está dando forma con la caída de Elba Esther Gordillo, ya lo hizo Calderón con un alto costo tanto en imagen como en la propia funcionalidad de la reforma, además del desgaste político que le representó esa alianza. El PRI pareciera que quiere usar a este organismo sin  los altos costos políticos que le representó al PAN, recuperando la negociación directa con la cúpula, desplazando a los gobernadores y refundando el viejo autoritarismo que tanto daño le ha hecho a la educación, cuando lo óptimo es la asignación de un presupuesto global a los Estados con una negociación particular en cada uno que estaría fijada a partir de un mínimo presupuestal autorizado por la Cámara de Diputados y que obligaría a los gobernadores el recurrir a nuevos impuestos ante cualquier otro incremento salarial.  Los beneficios salariales extras, además de ser substanciosos, deben vincularse cada vez más al desempeño y deben ser negociados desde organismos externos como pasa en la educación superior.

Entonces, ¿cómo descentralizar? La respuesta es una descentralización por funciones que cree al menos tres o cuatro agencias autónomas (bajo la figura jurídica de organismo autónomo que ya existe) desde agencias nacionales similares a la creada para la evaluación desde la reforma constitucional, pero que se encarguen de funciones como contratación, construcción y reparación de escuelas, capacitación y formación, recabar información que, junto a la ya creada de evaluación, pueda manejar el caso de los incentivos. Estos organismos nos permitirían salirnos de los estrechos márgenes políticos de una Secretaría de Estado rindiéndole cuentas al Congreso directamente.

Para evitar la injerencia de los gobernadores en los Estados, estas agencias serían nacionales, desconcentradas, no descentralizadas de su órgano rector, lo que evitaría las negociaciones perversas entre los gobernadores y la imposición de personeros en cada Estado, desviando muchas veces presupuestos como ha ocurrido hasta ahora.

Quedaría una Secretaría de Educación manejable, pequeña, enfocada en la delineación de la política educativa en conjunto con los problemas reales de cada Estado de la República, abocada a orientar y ser un órgano rector con gran capacidad de decisión en lo que respecta a la política educativa, ya no estaría obesa ni recargada como lo está actualmente, beneficiándose de su nuevo tamaño y generando perfiles de contratación por ejemplo, pero no contratando, de capacitación, pero no capacitando, etc.

Junto a este proceso habría que darles voz a los padres de familia, los interesados directos en el proceso educativo mediante formas de vigilancia y participación que desde cada escuela impulsen la calidad, ya que la misma no es cosa de política ni de discursos, es cosa de compromisos y éstos sólo pueden ser establecidos desde los espacios particulares de cada escuela, urge pues una reforma que reorganice a la escuela junto con los padres de familia, establezca el Consejo Escolar, hacer un todo, generar un equilibrio republicano que poco a poco, con políticas y reformas de corrección, vayan cambiando la cultura magisterial actual hacia formas de responsabilidad social, respeto y apego particular a cada institución.

Las escuelas deben tener la posibilidad de iniciar el proceso de contratación de sus profesores; la antigüedad debe ser portable, sólo así se fortalecerá el compromiso social del maestro con su institución dándole valor a los resultados; la Carrera Magisterial debe premiar el resultado por escuela, no en forma individual, pues como está ahora basada en la evaluación centrada en el maestro no ofrece resultados significativos; se debe buscar fomentar un sólido crecimiento de la calidad mediante el fomento institucional del trabajo colegiado, ya que es necesario conjuntar equipos que trabajen colaborativamente –en este punto habría que limitar la movilidad del maestro entre escuelas, que es un cáncer actualmente minando sistemáticamente el trabajo colaborativo-- en busca de la calidad y obtengan, desde varios indicadores de evaluación, mejoras salariales conjuntas que premien el desempeño de todos y no generen un descontento que dinamite el clima de trabajo, como está ocurriendo actualmente, según varios estudios sobre el tema en Yucatán (Gómez, 2013, Padilla, 2013); se debe incluir a los padres de familia en la toma de decisiones en la institución desde un órgano de dirección colegiado que los incluya, ya que son los primeros interesados en lo educativo y pagan la escuela con sus impuestos.

Simultáneamente, se debe trabajar en la desaparición de la fragmentación por horas, deben desaparecer las plazas por horas y ser substituidas por plazas de medio tiempo y de tiempo completo con sólidos indicadores de crecimiento laboral. Es un hecho que desde el manejo corporativo de las plazas se les ofrece a los maestros dos, cinco o menos horas las cuales aceptan con la ilusión de crecer laboralmente y adquirir una plaza en propiedad, mientras los gobiernos de los Estados, a su vez, lo que buscan es ampliar la base clientelar de los partidos políticos creando ilusiones y afectando gravemente la labor educativa basada en el trabajo colegiado, ya que éste no puede existir  bajo esas condiciones. Un claro ejemplo de cómo la cuestión político-electoral en cada Estado afecta la calidad educativa.

Los anteriores son algunos de los múltiples problemas de corte organizacional que afectan al magisterio, son problemas que hay que encarar más allá de una incompleta reforma educativa –aunque en algunos casos acertada como es el caso del sistema de acopio de información y gestión educativa y la creación del organismo autónomo evaluador que se está creando desde la última reforma constitucional al Artículo Tercero-- centrada en un diagnóstico basado en la reproducción de algunos modelos exitosos en varios países asiáticos que surge de la desesperación de las organizaciones civiles y empresariales y que tienen su origen en diversos estudios, evaluaciones y recomendaciones del Banco Mundial y la OCDE, políticas que  han recomendado para Latinoamérica desde hace ya más de diez años y que lamentablemente por incompatibilidad cultural han demostrado su insuficiencia en América Latina, requiriendo medidas de corrección diez años después de ser implementadas, con el costo que estos errores tienen para el  combate a la pobreza mediada por el logro de los Objetivos del Milenio de Dakar y las Metas para el Siglo XXI establecidas recientemente en Mar del Plata.

En lo educativo, seguir insistiendo en un proceso descentralizador fallido es un crimen que seguirán pagando los más pobres, seguir insistiendo en la evaluación como la forma principal para impulsar la calidad educativa es otro error producto del desconocimiento de la lógica laboral que prevalece en las instituciones gubernamentales que se enfrentan, desde el ámbito organizacional, al dilema del prisionero, de la “teoría de juegos”, donde dos grupos no pueden cooperar incluso si es en beneficio de ambos y donde en el mejor de los casos nadie gana, ni la sociedad, ni el magisterio y en el peor, todos pierden, como es probable que suceda.
 
El problema real es el cultural, la cultura magisterial que impide el éxito de cualquier proceso de reforma que se intente implementar –en lo educativo, la RIEB, RIEMS, etc., no en lo organizacional como la reforma constitucional reciente (2013)--. La cultura no cambia por decreto ni con leyes, es un problema multifactorial  que se debe encarar mediante estrategias diversas, desde una base organizacional y estudios diagnósticos que tengan como característica su particularidad y situacionalidad. En pocas palabras, hay que crear un modelo de organización acorde a las nuevas formas de cultura laboral del magisterio que queremos impulsar.  

viernes, 14 de diciembre de 2012


La violencia o la esperanza, el dilema del nuevo sexenio. 

Los mexicanos asistimos estupefactos a las imágenes de violencia que se dieron durante la toma de posesión de Peña Nieto y es que realmente y fuera de algunos estados del sur de la república, no estamos acostumbrados a ese tipo de manifestaciones que sólo vemos en la TV con referencia a España, Egipto o quizá a Guerrero, Michoacán o Oaxaca, pero no en la capital del país con bombas Molotov y todo eso.

La violencia y la guerra son ajenas a la democracia, de hecho son sus enemigas, ya que cuando desde el poder se apela a ella lo que ocurre es que se dispara la contingencia, o en otras palabras, deja de ser predecible el comportamiento de los que fueron afectados por ella y de todo el entorno que rodea a la acción política. Por eso es tan peligrosa, porque lo mismo puede servir para impulsar la democracia como lo ha sido en Egipto, como para llevarnos a una dictadura como sucedió en muchos países de América Latina.

La sociedad mexicana ha respondido exigiendo castigo a los culpables, aunque cada vez más, es menos seguro que los culpables son los que fueron detenidos, detenciones que parece ser respondieron a acciones arbitrarias de los policías que las llevaron a cabo como están demostrando varios videos que muestran estas detenciones en Internet. 

Sin embargo, más allá de los complots y los grupos radicales que participaron, la pregunta es ¿por qué los asistentes fueron inducidos a ese grado de violencia cuando en situaciones normales los dirigentes han podido controlar a estos movimientos extremistas? Anteriormente  la población, los jóvenes y otros grupos civiles se habían mantenido al margen salvo hechos aislados dirigidos por los extremistas de siempre que todos conocemos.

Una explicación sería la violencia previa que se dio antes y durante el último ejercicio electoral, la cual consiste en una violencia de tipo simbólica --pero violencia al fin—, consistente en la instrumentalización –en lenguaje sociológico— de los más pobres. Cuando los partidos compran votos, se dice que están instrumentalizando a la gente, esto es, que los ven, no como seres humanos, sino como mercancías que pueden comprar y de las que pueden disponer. En Ciencia Política una situación de este tipo es considerada una forma de violencia. Ahora bien, cuando se da de una manera tan amplia como sucedió en las últimas elecciones, no puede menos que provocar que la política entre en grados de contingencia mayores, es decir, se deteriora la estructura de convivencia política que resguarda la sana convivencia entre ciudadanos mediada por los partidos políticos y puede suceder cualquier cosa, lo político se vuelve impredecible.

Un costo tendría que tener la forma en que se organizó el fraude electoral y la impunidad que existe y que no guarda ni las formas más elementales de simulación, cuando el IFE declara que según sus investigaciones lo de Monex y Soriana, el fraude vía los monederos, no existió, cuando para la población esta declaración no es más que otra forma en que se exhibe la impunidad y la descomposición que prevalece en el medio político de nuestro país.

Violencia genera violencia ¿Cómo generar confianza y alejarnos de tan pernicioso círculo que puede llevarnos a más y más violencia? La respuesta del gobierno en turno fue el pacto político, una buena respuesta si se logra cumplir y si los poderes fácticos no logran bloquearlo como fue el caso del partido verde que logró cambiarlo de última hora bajo órdenes de televisa. El inicio de un nuevo sexenio siempre ha ido acompañado de la esperanza, cada vez más débil, pero esperanza al fin. Vivimos un momento de coyuntura en que nos dejó la guerra de Calderón y que aumentó con la violencia electoral. Roguemos porque se pueda enderezar el camino y poner un coto a la muerte de la democracia en México, lo que nos queda que no es despreciable, a pesar de lo que muchos creen.

Dr Armando Peraza Guzmán
Profesor investigador de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán y miembro del claustro académico de la Universidad Anáhuac en Mérida.

miércoles, 12 de diciembre de 2012


LIC. RENAN BARRERA CONCHA.
ALCALDE ELECTO DE LA CIUDAD DE MÉRIDA.
INFORME DE LA VISITA A LA POLICÍA MUNICIPAL DE LA CIUDAD DE MÉRIDA YUC.
Dr. Armando Peraza Guzmán.
Miembro de la Comisión de Transición (2012).

La  visita en cuestión, se realizó en compañía del Regidor electo, Elias Lisha y nos recibió su titular, el Comandante Federico  Cuesy Adrián, con quien se realizó una visita a las instalaciones y quién colaboró plenamente a la misma con observaciones atinadas que fueron corroboradas en el sitio.
El reporte de la visita es el siguiente:
La seguridad al entrar es deficiente pues el arco detector de metales no funciona o no está conectado, lo que pone en riesgo a la corporación ya que las armas, por ejemplo, están en un cuarto con una cerradura común sin mayor seguridad y existe el riesgo, como ha sucedido en varias lugares de la república, de que un comando de delincuentes busque procurarse armas, pór lo que fácilmente saquearía el lugar. Se necesita trabajar ampliamente este rubro de seguridad. Se recomienda estrictos sistemas de seguridad con protocolos establecidos y un área de resguardo blindada de armas.
El armamento es prestado por la policía estatal ya que no se cuenta con los permisos necesarios para la portación de armas por parte del ejército y en general existen armas de todo tipo, desde pistolas antiguas y en no muy buenas condiciones, hasta subametralladoras y fusiles recortados de mejor factura y mayor capacidad de fuego. Se recomienda una mejora en la calidad de las armas, el trámite ante la SEDENA de los permisos de portación de armas, y en caso de que esto no fuera posible, ver el cambio en el perfil de los policías para crear un cuerpo civil de apoyo ciudadano, sin armas, pero con sofisticados medios de comunicación a su alcance para mantener una adecuada comunicación que coordina la prevención y la persecución del delito en la que los agentes funjan como apoyo dentro de una logística mayor en coordinación con la Policía del Estado.
El nivel de escolaridad del personal (policías) es de secundaria, además, al ser contratados no se les somete a ningún curso en la Academia de Policía, sólo eventualmente si así se solicita, no hay protocolos al respecto, lo que deja a la ciudadanía en riesgo ante gente con poca preparación que se asume con autoridad ante ellos, lo que llevaría fácilmente a abusos en el entorno de los Derechos Humanos. Se requiere una profunda política de profesionalización del personal de policía empezando por elevar el nivel de escolaridad del mismo, acorde con una mejora salarial. Todo lo anterior en beneficio de la ciudadanía. Se recomienda vincular el ingreso de policías con exámenes psicológicos que nos garantice que el personal está sano mentalmente y no es un psicópata que dañe a los ciudadanos, además de convenios de colaboración con institutos penales que los capacita antes de ingresar en ámbitos de atención ciudadana, además de acudir a una academia para su preparación en técnicas de detención y protocolos de comportamiento ante situaciones de emergencia, detenciones y otras 
En forma marginal, se atienden varios programas de prevención del delito que requieren ser reforzados con personal especializado y una programación adecuada con  los posibles usuarios de los mismos, con convenios de colaboración con la SEP, ONGs y otras organizaciones de corte ciudadano, para vincular estos programas con la sociedad civil e impulsar la participación ciudadana en el combate y prevención del delito
Las instalaciones de detención preventiva, son insuficientes, mal equipadas, sin espacios de privacidad para las necesidades biológicas básicas de los detenidos, con camas de cemento sin ningún tipo de cubierta y sin una separación adecuada entre hombres y mujeres, ni una policía femenina que atienda estas últimas, además de que las cámaras que vigilan estos espacios son manejadas por personal masculino, sin hacer distinción si los detenidos son hombres o mujeres, lo que a todas luces viola principios de género establecidos desde el ámbito de los Derechos Humanos, por lo que extraña que esta institución –la Comisión Estatal de Derechos Humanos-- no tenga observaciones al respecto, pues se informó de varias visitas  y de que la corporación no tiene recomendaciones pendientes hasta la fecha. Es de hacer mención que en la mayor parte del edificio de la institución hay aire acondicionado, por lo que extraña que en este espacio se carezca de él, lo que nos lleva a pensar que el calor –sobre todo en ciertas épocas—es un medio de tortura, por lo que debe ser remediado. Se recomienda construir nuevas instalaciones con recurso federal  disponibles que según el titular de la corporación existe y ha sido ofrecido,  pero no se han podido porque el ayuntamiento anterior no les proporcionó el terreno para su construcción. Es de urgencia atender este problema elemental para la propia existencia de la corporación. 
La atención de los detenidos proporcionándoles servicios de comunicación al momento de su detención no se observó, ni la provisión de papel, agua o alimentos, los que se reducen a la compra de tortas sin un comedor que se encargue en forma profesional de la elaboración de alimentos para los detenidos, con una dieta apropiada. Es de hacer notar que La Comisión Estatal de Derechos Humanos se conforma con la compra de tortas cuando se percató de esta anomalía, lo que nos extraña  por la insuficiencia de la medida.
En caso de detención de menores, no se tienen instalaciones adecuada ni protocolos de comportamiento o apoyo de personal especializado, contándose con un cuarto sin ventilación, sin sanitario ni aire acondicionado, o con las condiciones mínimas de permanencia en un entorno que no viole los Derechos de los Niños, por lo que también extraña la falta de observaciones de la antes mencionada Comisión Estatal de Derechos Humanos.
Para la identificación de los detenidos no se cuenta con un sistema de huellas digitales, sólo un sistema de registro de nombres con conexión nacional, pero que por sí mismo, no cumple con los protocolos de una instalación policiaca moderna que pueda identificar con certidumbre a los mismos.
No tiene laboratorio para las pruebas requeridas en una detención, ni un espacio apropiado que resguarde los reactivos aplicados para la detección de drogas y alcohol, por lo que sus resultados iniciales no deberían tener validez jurídica para las detenciones, ya que existen protocolos para los mismos tanto en el orden nacional como en el internacional que deberían establecerse.
Existe un sistema de vigilancia por cámaras para la ciudad, mínimo que no alcanza a cubrir más allá de un mercado y una que otra calle, con equipos obsoletos en algunos casos y nuevos en otros, por lo que se requiere urgentemente una inversión y mejora en este rubro, dado que ha sido vital en otras regiones para la prevención del delito y una mejor vigilancia de la ciudad, es más, creo que es urgente crear un centro de control de vigilancia con cámaras que abarque toda el área bajo jurisdicción de la Policía Municipal, siendo ésta una inversión prioritaria para la protección de la ciudadanía.
Los espacios de trabajo son totalmente insuficientes, pequeños inadecuados y se observa un hacinamiento del personal, por ejemplo, el personal de policía no dispone de casilleros individuales, lo que provoca que sus pertenencias estén apiladas al aire libre ya que no hay un espacio de baños regaderas o sanitarios apropiado para el uso de los mismos, con baños insuficientes que despiden un olor fétido por el uso intensivo que se hace de ellos en relación a su tamaño.
Estas son sólo algunas de las observaciones que se pueden hacer. En general se requiere de todo un proceso de reingeniería e inversión a corto plazo mediante protocolos definidos por especialistas, para darle a esta institución y a la ciudadanía de un espacio digno que apoye en las labores de seguridad, atención prevención y persecución del delito, lo que a todas luces con las deficiencias actuales no sucede. En caso de que por diversos motivos esto no se pueda realizar, por problemas económicos o de estrategia y logística, se recomienda la desaparición de la corporación por lo delicado que sería que continuara operando en las  condiciones de funcionamiento actuales y los daños a que está expuesta la ciudadanía por delitos menores como problemas de tránsito, los daños a menores y la deficiente atención a las mujeres. El temor que pueda sentir la ciudadanía ante su ingreso a estas instalaciones está totalmente  justificado y debe ser atendido de inmediato por el ayuntamiento y sus nuevas autoridades.

Mérida Yucatán a 30 de  agosto de 2012

jueves, 25 de octubre de 2012


Las normales y la crisis del sistema educativo
Autor: Dr. Armando Peraza Guzmán


Hace tiempo lo venimos diciendo, al Sistema Educativo Mexicano le hace falta una cirugía mayor que ataque el problema multifactorialmente, iniciando primero por separar lo social de lo educativo, la profesión de maestro no debe servir más como puente preferente para la movilidad social a través de la profesión de maestro, debe servir a la propia educación.

La Normales Rurales tienen una respetable tradición, inicialmente sirvieron para que las clases medias en ascenso fortalecieran al sistema educativo nacional desde la provincia. Los hijos de maestros y de otros grupos sociales favorecidos por la ampliación de oportunidades en un país en pleno crecimiento vieron en ellas una posibilidad de servir y ser atendidos por un gobierno que fungía como trampolín del crecimiento económico y que, contrario a otros países latinoamericanos, mediante el gasto público cimentó una clase media que permitió la creación de un mercado interno que impulsó el desarrollo económico de los años cuarentas a los sesentas.

Sin embargo el impulso se agotó, entró en crisis el “Milagro Mexicano”. En los sesentas Echeverría provocó una crisis económica y social fruto de un sexenio de dispendios y populismo a ultranza. Es aquí donde inicia la debacle del sistema educativo al masificar a las normales y ofrecerlas como vía de ascenso social a los más pobres, ya que las universidades –vía natural para la movilidad social--  estaban fuera de su alcance. Aquí también inicia el lento deterioro académico del normalismo que desapareció como oficio propio de un estamento que, como el de los abogados y doctores, se nutría de sus propias filas –sus hijos—. El deterioro del prestigio social del maestro es una muestra de ello

El SNTE también cambió, paso de ser un enclave de intelectuales orgánicos semiautónomos, a ser tomado por un grupo de golpeadores al mando de Carlos Jonguitud, que con el apoyo de Echeverría lo tomó por asalto y utilizó el sistema de normales para ampliar la base de apoyo del presidencialismo. Incorporó al sistema político a la población más pobre y usó el sistema de formación de maestros como un medio masivo de control popular, olvidándose de la herencia vasconcelista y de la más reciente utopía del socialismo cardenista. A su vez, Salinas modernizó al SNTE cambiándole la cara, pero mantuvo un férreo control sobre él con la Mtra Elba Esther Gordillo al frente, impidiendo la descentralización sindical e impidiendo que se desmembrara con la descentralización educativa de los noventas. La base del poder de la Maestra está en la centralización de las cuotas sindicales y en la vinculación de negocios entre la SEP y el sindicato, dejándoles a los Estados la venta de plazas para consumo propio y manejo corporativo local.

El normalismo como sistema formador de maestros, ya se agotó. Desde hace muchos años fue pervertido por su vinculación directa con el sistema político al mantenerlo sujeto jurídicamente a la SEP, cuando todas las instituciones de educación superior deben ser Organismos Públicos Descentralizados con autonomía y ley orgánica propia. Algo similar le sucedió a la Universidad Pedagógica Nacional que para avanzar requiere ser transformada en una verdadera universidad, desvinculándola de la SEP y no ser universidad sólo de membrete.

Reformar el Sistema de Formación de Maestros requiere ser maestro de preescolar y primaria adquiriendo un título universitario, donde las universidades estructuren el currículum de formación en función de los cambios que sucedan en el sistema educativo y acceder mediante exámenes al ejercicio de su profesión. Para ser maestro de secundaria y bachillerato se necesita tener una profesión universitaria en algún área de conocimientos y después tomar los estudios en docencia necesarios para impartir clases. Mientras no se siga esta lógica y se profesionalice la formación de maestro el desprestigio seguirá y la función docente adolecerá del sustrato estamental que toda profesión requiere 

No nos engañemos pensando que el cambio es imposible, estamos en un momento coyuntural donde la sociedad civil en general, desde las ideologías de izquierda, derecha y centro, claman por un cambio. El Estado debe negociar con esta sociedad, debe resolver mediante el diálogo los múltiples problemas que traería una modificación del sistema. Por otro lado, los habitantes de las comunidades que soportan a las Normales Rurales necesitan espacios de formación que les permita una mejor forma de vida y oportunidades laborales locales. Si les quitamos las normales sin compensarlos por ello nos espera una dura lucha social, actuemos con inteligencia y no escatimemos recursos, necesitamos un liderazgo educativo que encabece los cambios, la pregunta es ¿lo tendremos?    

lunes, 8 de octubre de 2012


La reforma laboral desde la óptica de una ética pública republicana.
Dr Armando Peraza

Estamos hablando de sentido común, de aquellas cosas que pos sí mismas son evidentes y en esto entra la justicia llamada distributiva, que plantea el logro del bienestar como diría A. Sen, desde la postura de la posibilidad de lograrlo en una relación contractual de vida, como lo sería la laboral, donde la libertad, como fin último de un marco jurídico que engloba la relación obrero-patronal, estaría vista desde la posibilidad de un individuo –trabajador-- para lograr este bienestar por sus propios medios .

Cuando se habla de Reforma Laboral, se habla de cambiar el marco jurídico que envuelve la relación entre trabajadores y patrones, que es una relación fundamental en una sociedad capitalista donde la propiedad privada en su relación con el trabajo, genera una masa o acumulación de capital, que para ser incrementada –lo que genera la posibilidad de desarrollo y crecimiento económico—, debe sujetarse al  principio de igualdad ante la ley, que es central en una sociedad democrática, si no queremos regresar a los estándares del capitalismo salvaje, donde los procesos de crecimiento del capital estaban subordinados a una falta de equidad que no generaba desarrollo, sólo enriquecimiento de un sector de la sociedad sin beneficio alguno para la Nación, es decir, la Nación al servicio de una oligarquía de propietarios desde una relación mediada por un Estado no democrático y autoritario, lo que a fin de cuentas originó diversos movimientos revolucionarios entre los que está el nuestro y que de una u otra manera resolvió de una manera jurídica socialmente aceptada esta relación.

Entonces, toda modificación a esta relación jurídica requeriría del establecimiento de un diálogo entre las partes involucradas, en principio, partiendo en forma obligatoria de ciertas premisas –no podemos partir desde cero— éticas,  propias de una sociedad democrática y que se encuentran dentro de la antes mencionada Justicia Distributiva.

Decía Hannah Arendt  que la característica fundamental de la relación entre los hombres –Condición Humana— es el diálogo, pero también dice que éste está en relación a la búsqueda de un sentido positivo de la libertad, o sea,  la capacidad de los seres humanos para actuar en forma concertada –poder--, pero esto sólo es posible si la Constitución de un país está no para poner límites al pueblo, pues de ser así no estaría constituido por él. Este documento fundante existe para establecer su libertad –vista como la posibilidad de alcanzar su bienestar --mediante los canales adecuados para su logro. Cualquier otra intención iría contra los propósitos de la Constitución misma y por tanto del Pueblo-Nación y contra el fin de convivencia social basada en el logro de la unión en la construcción de las leyes, soporte último de la legitimidad y fundamento del logro de la libertad.

Desde esta premisa, el diálogo nos servirá para establecer principios republicanos básicos en toda relación entre iguales, mediante los pesos y contrapesos necesarios para el mantenimiento de la paz social.  El logro de este equilibrio entre actores sociales le corresponde al legislativo pero mediado por la “autorictas”, que nos garantizaría el respeto a las leyes, y esta “autoridad” sólo existe si el diálogo parte de un “previo acuerdo ético sustantivo”. Como ejemplo propondría la idea de que todos estamos de acuerdo que el empleo y su remuneración debe estar considerado en la categoría de “decente”. Un “empleo decente” según lo establecido por las organizaciones internacionales del trabajo,  debería ser el punto de partida de toda discusión, sobre todo si ya está contemplado en nuestra Constitución en el Artículo 5to, párrafo tercero, donde dice: “Nadie podrá ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa retribución y sin su pleno consentimiento”. A partir de ahí iniciamos lo político, es decir, las particularidades que puede asumir, si es por horas o con periodos de prueba etc., etc., etc.

Entendemos  por “justa remuneración” o “empleo decente”  entonces, lo especificado por la Organización Internacional del Trabajo como: “trabajo productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad, en el cual los derechos son protegidos y que cuenta con remuneración adecuada y protección social”. Este empleo debe orientarse hacia los cuatro objetivos estratégicos de la OIT que son: “a) la promoción de los derechos laborales; b) la promoción del empleo; c) la protección social contra las situaciones de vulnerabilidad, y d) el fomento del diálogo social”.

En este momento  el Senado tiene la palabra en cuanto a si representa a la Nación desde el concepto  arendiano de “patriotismo constitucional”, donde su obligación sería ser el 'intermediario' a través del cual deben pasar todas las ideas públicas"(Arendt) resaltando en el proceso político de diálogo interpares, “la diversidad y la integridad de las diversas formas de vida que coexisten en una sociedad multicultural” (Arendt).

miércoles, 2 de mayo de 2012


LA NUEVA REFORMA EN EDUCACIÓN.

A raíz de la última reforma en el ámbito de la educación básica, que pasa paulatinamente de 6 a ocho horas el horario escolar diario en el transcurso de 10 años, es de hacer notar las peculiaridades que tendría en nuestro Estado, ya que Yucatán, por el intenso calor a medio día, requeriría de medidas especiales para la implementación.

Es de señalar que el fuerte calor nos llevaría a la necesidad de trabajar una jornada partida de 7:00 am a 12:00 pm y de 4:00 pm a  7:00 pm. Esto es benéfico de muchas maneras y podría detener la proliferación del pandillerismo al tener ocupados a los niños y adolescentes de secundaria en sus instituciones escolares, lo que por sí es una ganancia.

Se requeriría hacer toda una estrategia para lograr que las escuelas públicas tuvieran alumnos que vivan en forma obligatoria en sus cercanías, ya que de otra forma sería muy oneroso el doble traslado, y también, ver la posibilidad de que en las escuelas, en las que se dispongan las condiciones climáticas artificiales suficientes, se pueda trabajar horario corrido, que serían las menos y sólo algunas particulares que disponen de gimnasio techado y salones con aire acondicionado, además de posibilidades de conservación de alimentos para los alumnos.

Las escuelas en Yucatán no tienen la infraestructura deportiva, cultural y tecnológica para el tipo de actividades  que se señalan en la reforma, por lo que habría que integrar funcionalmente mediante una coordinación especial, áreas específicas de  las Secretarias de Educación, de Deportes y de Cultura del Gobierno del Estado y del Municipio, para disponer de la infraestructura necesaria para este fin. Hay que recordar que se dispone de parques habilitados con Internet, gimnasios con infraestructura deportiva y  espacios culturales como teatros de diversos tipos, suficientes para trabajar la reforma bajo las nuevas condiciones.

No se trata de llevar a los niños a que se aburran en escuelas sin el equipamiento de cómputo necesario, se insolen en prácticas deportivas al aire libre, se acaloren en salones mal ventilados y sin el mínimo de acondicionamiento, se intoxiquen con alimentos no refrigerados y sufran inútilmente en  escuelas por falta de agua potable de garrafón ya que la del grifo no es confiable, en escuelas sin capacidad ni condiciones  para realizar lo mínimo indispensable para que sea posible la reforma, más allá de la retórica oficial a que nos tienen acostumbrados. Para hacerlo adecuadamente sólo se requiere voluntad, inteligencia y capacidad logística para su implementación.

Hay que desarrollar toda una logística de trabajo intersecretarial para hacer atractivo el proceso.  Por mencionar un ejemplo, que en el área de deportes existan competencias periódicas bajo supervisión de entrenadores y arbitrajes competentes coordinados desde la Secretaría o Instituto del Deporte, que les permitan fijar objetivos en competencias inter-escolares para hacer atractivo el ejercicio del deporte y vincularlo con programas de alto rendimiento, lo que nos llevaría a hacer viable la reforma a los ojos de padres y alumnos y en lo deportivo, saldría beneficiado el Estado, cuyo nivel es en torno a los deportes colectivos como el futbol es patético, ya que en nuestro Estado se privilegia sólo la competencia individual que no tiene impacto en el combate a la violencia.

Hay mucho trabajo que hacer, se requiere voluntad y honestidad, pero sobre todo ideas. Espero que las propuestas de los ahora candidatos incorporen esta nueva realidad a sus propuestas en lo educativo, las presentes son sólo algunas para hacer viable la transición.  

lunes, 26 de marzo de 2012

EL HABITUS EN LA ESCUELA PÚBLICA; SU IMPACTO EN LA REPRODUCCIÓN DE UNA CULTURA DE LA VIOLENCIA EN MÉXICO.




La violencia en la escuela, ¿un aprendizaje en competencias?
Existe algo que desde Bordieu llamamos capital cultural y económico, que los individuos van adquiriendo desde sus vivencias. Se conforma  cuando las mismas vivencias se relacionan con la estructura de poder en que viven, de esta manera los individuos privilegian los aprendizajes que les permiten sobrevivir en el entorno de vida en que ellos existen, se adaptan a las relaciones de poder que perciben en su entorno desde su cotidianidad, donde los más beneficiados por el sistema buscan mejorar su situación en el estado de las cosas preexistentes y los menos beneficiados buscan introducirse en un campo, el que es definido por Bordieu y Wacquant como:

(…) una red o una configuración de relaciones objetivas entre posiciones. Estas posiciones están objetivamente definidas, en su existencia y en las determinaciones que imponen sobre sus ocupantes, agentes o instituciones, por su situación presente y potencial (situs) en la estructura de distribución de especies del poder (o capital) cuya posesión ordena el acceso a ventajas específicas que están en juego en el campo, así como por su relación objetiva con otras posiciones (dominación, subordinación, homología, etcétera). (Citado por Chuquilin Cubas, 2011)


Es aquí donde podemos pensar la relación de los maestros y alumnos dentro de la escuela pública en México, donde el estado de las cosas está definido por la triada: escuela-SEP-SNTE, en la cual las relaciones de poder se reacomodan continuamente según los momentos que se viven desde su propia cotidianidad.

¿En qué consiste esta cotidianidad?, conocerla es la misión indispensable a realizar para entender el problema educativo desde el aula, ya que la misma determina, desde casos particulares, la manera en que se dan las relaciones sociales de aprendizaje de los niños, los que serán diferenciados también según su edad. No será lo mismo la primaria inicial que la secundaria donde, como sujetos que entran a la adolescencia,  responden en forma diferenciada a las relaciones de poder que encuentran ya establecidas.

Para las clases medias desde la escuela secundaria  se conforman desde su cotidianidad unas relaciones sumamente violentas, que se pueden explicar por un lado como fruto de la natural rebeldía de la juventud y sus ideales, desde una formación moral que, sobre todo desde estas clases, se arraiga desde el discurso cotidiano del hogar, formación que se enfrenta a una realidad en la escuela marcada por la simulación, el autoritarismo, la falta de pluralidad y muchas veces la corrupción, e incluso el acoso sexual de muchos tipos, por lo que esta respuesta violenta se vuelve necesaria desde un  ethos moral  que en la juventud es muy fuerte, por su fuerte tendencia a idealizar las situaciones y privilegiar la solidaridad con sus iguales.

Sin embargo, por el lado de las clases más desfavorecidas --y estaríamos hablando principalmente de los grupos marginados de las grandes urbes--, donde la familia ha sufrido un proceso de desintegración que deja indefensos a sus miembros más débiles –los hijos-- al no permitirles enfrentar desde un “comportamiento” –ethos-- moral -- resguardado e imitado como una forma de protección y formación familiar--,  la situación de violencia  escolar con sus valores de sumisión y violencia simbólica extrema.

Estas clases desprotegidas y marginadas,  se vuelven rehenes de sus únicos referentes culturales legítimos: su entorno social degradado y sus maestros con un entorno escolar igual de degradado, lo que los lleva a adquirir una sensibilidad excesiva –por la interiorización de los valores ahí presentes-- al entorno cultural de la escuela o al de sus pares en las agrupaciones juveniles --pandillas--, que se forman desde la búsqueda de una identidad que no pueden adquirir en la familia, dándose también un proceso de ruptura y violencia cuando prevalece la calle como referente de identidad ante las agresiones –Bullying-- de parte de maestros y compañeros.

Los alumnos de la escuela básica en México están sujetos a la voluntad casi absoluta de sus maestros, directores e inspectores, siendo estos últimos la pinza que cierra y legitima desde el poder el discurso magisterial que deriva en el trato cotidiano a los alumnos desde el aula y la escuela, espacios desde donde se crea un habitus  desde la practicidad de la vida escolar, una forma de vida o una forma de ser para sobrevivir.

O como dice Córdoba citando a Bordieu (2003):

Los habitus poseen un carácter esencial en el mundo práctico y son respuestas cuasi automatizadas y anticipadas a los estímulos del medio, las cuales han sido aprendidas en la experiencia práctica y “preadaptadas”  al orden social, porque constituyen para el individuo la única manera lógica para él de estar en esa particular porción de la realidad que le toca vivir. (p.3)

A nivel de la escuela primaria, este conflicto no se percibe y se da por sentado que la ausencia de conflictos muestra un sector bien adaptado a su entorno y en proceso de aprendizaje. Lo que no vemos es que en las edades en que el niño está en este nivel su proceso de desarrollo es de aprendizaje y obediencia y responde pasivamente a las agresiones, sobre todo de sus referentes de autoridad como son los maestros y directores, es así que la escuela se ha convertido en un lugar violento donde se aprende la violencia dentro de la mejor tradición de las competencias, ya que, como nos menciona  Abramobay (citado por Velazquez Reyes, 2005):

En lugar de ser un lugar seguro y de integración social, de socialización y de resguardo, la escuela se tornó en un escenario de acontecimientos violentos. Ella se viene mostrando como un lugar donde las varias modalidades de violencia –físicas y simbólicas—se manifiestan de manera particularmente intensa. Esto se debe, de un lado, al hecho de que la escuela refleja las tensiones frustraciones y problemas que ocurren fuera de sus muros y que interfieren negativamente en la vida de la comunidad, y, del otro los grandes discursos sobre principios y valores de la educación ya no encuentran resonancia en la sociedad. La escuela no prepara más para el mercado de trabajo, ni es la única o principal fuente de transmisión de conocimientos sobre el acervo cultural de la humanidad. Además de esto, la escuela no corresponde a la expectativa de abrir la posibilidad de un futuro para los jóvenes (p.743).

 El conflicto en este nivel sólo se da cuando los niños son víctimas de violencia excesiva y los padres se enteran, lo que genera un conflicto de grandes dimensiones ya que en este tipo de casos estamos hablando de violaciones sistemáticas a los derechos humanos y de conductas delictivas como la pederastia.

Mantener el tipo de relaciones en la escuela mexicana como se dan actualmente, donde el autoritarismo campea a sus anchas ante una ausencia notoria de espacios públicos democráticos, sin que  exista un sano equilibrio político de poder entre los maestros-directivos y los alumnos y donde el espacio público esté demarcado claramente para no interferir en los espacios de aprendizaje –los cuales también requieren de otro espacio, pero entre pares— provoca que la escuela primaria sea el lugar donde se gesta el conflicto posterior que profundiza el problema de la baja calidad educativa que ya sufre la primaria y que se agudiza en la secundaria.  

Investigaciones recientes nos indican que la violencia simbólica es más intensa en la primaria y la explicación podría ser la indefensión natural de los niños ante sus mayores en una etapa formativa básica para su formación como personas. A nivel secundaria el entorno es el que se vuelve violento por la mayor capacidad del alumno para encarar a sus agresores, en este sentido podríamos hablar de una mayor agresividad del alumno ante el maestro o la escuela la que responde con mayores normas disciplinarias para asegurarse un espacio de acción en su labor, tenemos así que en la investigación de Velázquez Reyes (2005):

El mayor porcentaje de casos de violencia en la escuela se encuentra en la primaria (67%), después le siguen secundaria (15%), preparatoria (11%) y preescolar (8%). Se registra, también, una diferencia de género: los hombres son víctimas de mayor cantidad de violencia física (67% vs 33%) pero son las mujeres (57% vs 43%) quienes narran más episodios violentos (p.754). 

Hay que recordar que  un campo, como nos dice Bordieu, es “un sistema estructurado de posiciones sociales, un sistema estructurado de relaciones objetivas e históricas entre esas posiciones y ciertas formas de capital o poder” (citado por Chuquilin Cubas) y que como nos dice el mismo autor, mientras más diferenciada es la sociedad el espacio social es más multifuncional y con muchos campos, todos articulados entre sí, lo que hace cada vez más complicado su análisis como sería el caso mexicano.

La escuela entonces, es un campo donde se reproduce en muchos casos –sobre todo la escuela pública existente en las zonas marginales urbanas— la relación de poder que se estructura más arriba, desde la triada: escuela-SEP-SNTE (Peraza, 2010), por lo que en ella está la base de la legitimidad que estructura las formas de poder corporativo que caracterizan a nuestra sociedad y que simbólicamente van, desde el regalo que acostumbran dar los padres de familia a los maestros para mejorar la calificación de los hijos, hasta la cuota en dinero o especie que los padres tienen que proporcionar para que sus hijos sean admitidos en ella, en pocas palabras, se enseña en los hechos la relación clientelar entre opresores y oprimidos, la cual tiene como característica según Mario Caciagli (citado por Gómez-García 2008):

(…) el clientelismo es una relación diádica en la cual un agente, en posición de superioridad, utiliza su influencia y sus recursos para dar protección y seguridad a otro agente, que está en posición de inferioridad, a cambio de servicios, lealtades y apoyos (p.331).

Es decir, se crean unas relaciones simbólicas de poder mediadas por un habitus que legitiman las relaciones de poder basadas en la violencia desde su cotideanidad, o siguiendo a Shi podemos decir (citado por Córdoba, 2003):

El habitus es producto tanto de la historia individual como de la historia colectiva, decantadas en la práctica gracias a las regularidades de la acción social, se presenta como una “subjetividad socializada”, donde individuo/sociedad; subjetividad/objetividad; cuerpo/mente, se encuentran en relación dinámica. De igual manera propone un vínculo no dicotómico entre la reproducción biológica y la social que es indispensable para entender la posición de los sujetos en términos de relaciones de poder. (p.3)

Como vemos, esta definición marca en forma precisa la relación entre el alumno y el maestro, y a su vez, la relación entre el padre de Familia y el maestro, de ahí que sólo en casos extremos –violencia extrema— el padre de familia o el alumno estén dispuestos a acusar o denunciar al maestro por prácticas indebidas, ya que se consideran “beneficiarios” del sistema, no sus víctimas, siendo así que los alumnos aprenden esta relación y forma de ser desde las aulas como algo propio del “ser”, algo correcto, algo que les beneficia a todos o como diría Weber desde las sociedades tradicionales de corte patrimonial, los favores del señor y las obligaciones del cliente.

Por esto puedo decir que desgraciadamente la escuela no está cumpliendo su misión principal en el México de nuestro tiempo, misión que debería compartir con la familia y que podemos entender como la formación de un ethos moral que sirva como muro de contención a la futura integración de los adolescentes a la delincuencia organizada, ethos que debería desarrollarse desde un Pathos --discurso emocional-- y un logos propios –discurso lógico racional— que impulse los valores ético morales de la democracia, que los enseñe a ser ciudadanos, no desde el discurso, si no, desde el ejemplo cotidiano en las aulas, ya que la democracia es ante todo una forma de vida.

El discurso escolar emotivo y racional que debería surgir de un entorno escolar sano, es substituido por “otro discurso” desde la cotidianidad de la vida de los adolescentes por: la música de moda, Internet y las redes sociales, la película, la religión y otros referentes similares y diversos en la cultura mexicana, donde se exalta a los “héroes”, miembros  de los grupos de la delincuencia organizada que han caído en los enfrentamientos con las fuerzas del orden o el ejército, lo que configura un discurso con un contenido épico de redención social que es asimismo un discurso emotivo (pathos) , que les permite rechazar el débil “logos” (discurso racional) escolar y cooptar casi en forma natural a los adolescentes, ya que la escuela con su ethos desvalorizado por el enfrentamiento cotidiano que se da en su interior: alumnos-escuela, basado en situaciones que son percibidas como claramente injustas y con un sentido de no solidaridad, no es capaz de formar dentro de los valores libertarios y sociales que le son propios a la sociedad occidental moderna y que son la base de su funcionamiento, incluso como sociedad de mercado, no sólo como sociedad democrática.

La idea de que para disminuir la delincuencia hay que lograr la permanencia en la escuela sobre todo en el Nivel Medio Superior, queda en entredicho, es más que eso, hay que lograr que las escuelas sean también un espacio formativo de un ethos moral acorde a la civilización democrática en que queremos vivir, formar ciudadanos, ese es el reto, pero no debemos creer que sólo es un problema del currículum escolar como plantea la Reforma para la Educación Media Superior (RIEMS), es un problema esencialmente de organización escolar, un problema de moral pública en la escuela.    


Bibliografía

Chuquilin Cubas, Jerson (2011). “La educación secundaria en Perú y sus profesores: cambios y continuidades”. Revista Educación, num: 35-2, Universidad de Costa Rica, Facultad de Educación.
www.revista-educacion.ucr.ac.cr

Córdoba Plaza, R. (julio-diciembre de 2003). “El concepto de habitus de Pierre Bordieu y su aplicación a los estudios de género”, Colección Pedagógica Universitaria núm. 40, México: Veracruz, Instituto de Investigaciones histórico sociales, Universidad Veracruzana.

Gómez-García, C.F. (2008). “La corrupción, aspectos éticos, económicos, políticos y jurídicos”. Díkaión, Universidad de la Sabana. Fecha de acceso, 23 de octubre de 2011.

INEE, (2009a) “Derecho de lograr aprendizajes relevantes para la vida”, en: El derecho a la educación en México, informe 2009. México, D.F. Fecha de acceso 15 de sep. De 2011. http://www.inee.edu.mx/index.php/publicaciones/informes-institucionales/informes-anuales/4657       

INEE, (2009b) “Derecho de asistir a la escuela y avanzar regularmente hasta completar la escolaridad básica obligatoria”, en: El derecho a la educación en México, informe 2009. México. D.F. Fecha de acceso 15 de sep. De 2011. Fecha de acceso, noviembre de 2011.

INEE, (2009c) “El derecho de aprender”, en: El derecho a la educación en México, informe 2009. México, D.F. Fecha de acceso 15 de sep. De 2011. Fecha de acceso, noviembre de 2011.

Peraza Guzmán, A. (2010). Fracaso educativo y políticas públicas en México. México,  D.F. Universidad Pedagógica Nacional.

Velázquez Reyes, L.M. (2005). Experiencias estudiantiles con la violencia en la escuela. Revista mexicana de investigación educativa, julio-septiembre, año/vol. 10, número 026, México D.F. COMIE. Fecha de  acceso, 22 de octubre de 2011.                  http://www.culturadelalegalidad.org.mx/recursos/Contenidos/Educacin/documentos/Experiencias%20estudiantiles%20con%20la%20violencia%20en%20la%20escuela.pdf