La idea de la investigación está sustentada en el concepto del currículum oculto, el cual nos viene de la Sociología de la Educación, ámbito en el que se apoya Kohlberg para hacer su propuesta de educación moral basada en el pensamiento de Kant, y no como un modelo libertario, sino como uno basado en la responsabilidad o la autodisciplina, la cual para formarse requiere de un ambiente específico dentro del contexto escolar , como Ya Durkheim lo había explicitado cuando señalaba que el profesor puede tornar las aburridas rutinas de la disciplina en el aula que y conferirles significado moral al tratar el aula como una pequeña sociedad con sus propias reglas, obligaciones y su sentido de la cohesión social.
Koglberg se identifica con Durkheim al referir que las escuelas no pueden librarse de la autoridad en las aulas porque las sociedades dependen de las escuelas para que socialicen a los niños inculcándoles el sentido de la vinculación y la obligación, y asume que el problema del currículum oculto no es el problema, el problema es que esté oculto. En este sentido, y siguiendo a Power cuando afirma que tenemos que poner en vigencia y publicidad las normas de conducta cotidiana abriendo el proceso disciplinario ocupándose de los modos en que se hacen y se ponen en vigencia las normas de conducta cotidiana, porque son esas reglas las que definen la atmosfera moral de una institución.
Lo que busca Kohlberg es transformar el currículum oculto en un currículum de justicia incluyendo la discusión moral de las normas, los reglamentos y las relaciones sociales que definen el proceso de enseñanza. “extender las discusiones de la justicia en el aula a la vida real es tratar cuestiones de justicia, entonces, requiere hacer escuelas más justas, y alentar a los estudiantes a adoptar un rol activo para hacer más justa la escuela” (Kohlberg). El mismo autor agrega hablando de la democracia como un valor en la educación que “la noción de democracia educacional es aquella en que la justicia entre el profesor y el alumno significa participar en una comunidad en que se toman decisiones axiológicas en forma compartida y equitativa”.
Entonces para Kohlberg , la democracia educacional se sitúa en “escuelas en las que cada uno tiene una voz formalmente igual para establecer las reglas y en las que la validez de las reglas es juzgada por su justicia respecto delos intereses de todos los participantes. Si el mejor aprendizaje es el que se aprende haciendo, entonces los estudiantes deben aprender mejor la justicia no sólo al discutir sus demandas en abstracto, sino también al actuar según sus demandas en el aquí y el ahora de la jornada escolar”.
Insertos en una reforma educativa que potencia como primarias las competencias de la ciudadanía y que integrar las normas morales para su manejo autónomo como individuos libres e iguales, es imprescindible incidir en el clima escolar mediante la educación moral para estructurar la “real” posibilidad de construir ciudadanos aptos para la nueva Sociedad del Conocimiento que se nos viene encima y ante la cual nuestro adolescentes estarán inermes, sin una formación acorde con los nuevos tiempos, educación moral que tiene además el mérito de ser una precondición para la adquisición dela cognición, como el propio Kohlberg ha demostrado.